2026-02-15

B`AIR / Diario LA CIUDAD de HAIFA. MATANZA INDUSTRIAL 10 de abril de 1998.

 MATADERO INDUSTRIAL. (Negocios y masacres en el río Atrato Colombia)

Periodista YAFA SHIR RETZ. /

   טֶבַח 

יפה שיר רץ





Las masacres no son nada nuevo en Colombia. Sin embargo, existe un elemento relativamente nuevo: las milicias y el ejército toman el control de regiones enteras y expulsan a los residentes, o 

Su asesinato es parte de una planificación a escala nacional destinada a construir grandes proyectos, como presas, canales o, como en el caso del río Atrato, una ruta de circunvalación al cercano Canal de Panamá. Tras la publicación de las declaraciones y la demanda que interpuso contra el ejército colombiano por terrorismo y asesinato de civiles inocentes, comenzaron las amenazas contra la vida del periodista Ricardo Ferrer. Tras los asesinatos de sus colegas periodistas y miembros de la Asociación para la Defensa de los Derechos Civiles, Ferrer y su esposa huyeron a Israel, donde buscan asilo político. El Escape a la Libertad.


General Rito alejo del Río Rojas,
excomandante de la Brigada 17 del Ejército de Colombia.




1- Cuando las ruedas del Boeing despegaron de la pista del aeropuerto de Bogotá, la capital de Colombia, Ricardo y ____ supieron que podían respirar aliviados. Durante las largas horas previas al vuelo —la salida secreta de casa, el viaje al aeropuerto de Medellín y el vuelo nacional de Medellín a Bogotá— no se permitieron emocionarse. Ni siquiera el paso sin contratiempos por el control de pasaportes en ambos aeropuertos los tranquilizó.

Ahora, sentados en el avión, de la mano, con su pequeña maleta y dos bolsos a su lado, con todas sus posesiones a partir de ahora, rumbo al aeropuerto Ben Gurión en Israel, por fin, por primera vez en muchos meses, podían relajarse. El viaje de horrores, que los había dejado a un paso de la guillotina, había quedado atrás. Las amenazas, las llamadas telefónicas. 

La pesadilla, las escuchas clandestinas, el miedo a la muerte acechando a cada paso, las amenazas nocturnas. Todo terminó. Ricardo y Silvia Ferrer dejaron Colombia. 


2- Y a cada paso, en ese tiempo, los defensores sociales abandonaban Colombia.

 El artefacto se puso rojo / (LAS LUCES SE ENCENDIERON.).

Ricardo Ferrer, quien había trabajado como redactor en el segundo periódico más importante de Colombia: "El Colombiano", relató que todo comenzó meses antes. (En enero de 1997 las FARC hicieron cautivos a 10 infantes de Marina en Juradó Chocó).

El sábado 31 de mayo de 1997, aterrizó, como funcionario de la red pública Metrosalud  Medellín, en el pequeño aeropuerto de la localidad de Vigía del Fuerte. El propósito por el que llegó a la remota aldea, ubicada en el corazón de la selva, a orillas del Atrato, uno de los ríos más caudalosos de Colombia, era intentar obtener información (pruebas de superviviencia) sobre el destino de diez infantes de marina (parte de las FuerzasArmadas de Colombia).

3- que habían sido hechos prisioneros por los guerrilleros de la zona. Sus fuentes indicaron que los diez, aunque en peligro inminente de muerte, seguían con vida y retenidos no muy lejos.

Para Ferrer, esta no era la primera misión de este tipo. En la loca y caótica realidad de Colombia, donde la guerra fundamental del ejército contra la guerrilla ha quedado olvidada y todos se enfrentan entre sí —el ejército y las milicias paramilitares contra la guerrilla, y los tres contra los civiles inocentes—, el sistema de Salud, incluido el de Medellín es uno de los pocos organismos neutrales que aún quedan.

Ferrer bajó del avión y caminó hacia el ayuntamiento, junto al aeropuerto, donde se suponía que una de sus fuentes de información lo esperaba con pruebas de que los soldados estaban vivos.


4- Los diez prisioneros fueron los únicos sobrevivientes de un pelotón entero de marines que murieron en una sangrienta batalla contra la guerrilla. Las pruebas que debía obtener eran vitales para que la Cruz Roja iniciara las negociaciones para su liberación.

Pero lo que Ferrer no sabía cuando aterrizó allí era que nueve días antes, el 22 de mayo de 1997, una gran fuerza paramilitar había tomado Vigía del Fuerte y lo habían controlado. 

El pequeño pueblo, con unos 1200 habitantes, en su mayoría negros y algunos indígenas y blancos, quedó reducido a un gueto, según los escalofriantes testimonios que escuchó después. 

"Los paramilitares, son esencialmente una rama del ejército, compuesta por mercenarios". Cuando llegaron al pueblo,  recuerda Ferrer, se apoderaron de la única gasolinera del pueblo, el aeropuerto y las embarcaciones utilizadas para el transporte fluvial, mientras asesinaban a cinco de los habitantes civiles. Luego reunieron a 



5- todos los pobladores y los obligaron a ir hacia la escuela y les "explicaron" las nuevas reglas: de ahora en adelante, cualquiera que no les agradara (sospechosos de colaborar on las guerrillas) sería asesinado en el acto; nadie podía salir o entrar al pueblo sin permiso; solo se podía comprar comida con las raciones: 20 dólares por familia por semana.

Al día siguiente, la matanza continuó. Con una crueldad espeluznante, los milicianos cumplieron su promesa y asesinaron a 24 personas más que no les gustaban. Al parecer, los asesinados eran personas que parecían representar un riesgo para ellos: desempleados o sospechosos de tener vínculos con el narcotráfico o la guerrilla. Los cuerpos fueron arrojados al río, convertido en un basurero de cadáveres y se les prohibió a los demás residentes sacarlos para enterrarlos.

Pero la historia no terminó ahí. Ese mismo día, algunos de los paramilitares de Vigía del Fuerte fueron a un pueblo aguas abajo del río Atrato, llamado Murindó. Los asesinatos, las amenazas, el terrorismo y las cuarentenas se repitieron.



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