2011/01/10

El Atrato es uno de los ríos más usados para botar cadáveres / 20 enero 2011

http://www.territoriochocoano.com/secciones/orden-publico/367-el-atrato-es-uno-de-los-rios-usados-para-botar-cadaveres.html


El Atrato es uno de los ríos más usados para botar cadáveres

En el tramo curvo del río Cauca en Marsella, un remolino empuja los residuos a la orilla.
Sobre la faja de tierra cercana al agua están diseminados palos, juncos y botellas de plástico, y los buitres picotean los brillantes y empapados despojos de un perro pequeño.
Allí también recalan cadáveres humanos.
Aunque difícilmente sea el Cauca el único río de Colombia donde son abandonados restos humanos, bien puede ser el más socorrido. Lleva los cuerpos de matones del narcotráfico, de campesinos desmembrados por escuadrones de la muerte y de inocentes asesinados por ser cercanos al rival de alguien.
Quiénes eran esas víctimas o por qué murieron, nunca le importó mucho a María Inés Mejía. Simplemente sujetaba a los cadáveres --unos cientos-- y los sacaba del agua, tratándolos siempre con respeto. Lo que comenzó como un trabajo que nadie quería, desembocó en una vocación.
``Yo saqué de ahí piernas, brazos, troncos'', dice Mejía, de 50 años. ``O cabezas solas. Uno encuentra allí de todo: (cuerpos) enteros, pedacitos, pedazos. Unos en costales. Otros en canecas (envases). Amarrados, con la cabeza forrada en plástico''.
El relato de Mejía resalta el sobrecogedor reto de Colombia en una histórica coyuntura: localizar e identificar a las víctimas de un largo conflicto interno. Con un profundo descenso en los homicidios y amainado el temor de las venganzas, miles de personas han salido a dar la cara para narrar asesinatos y desapariciones y llevar a las autoridades hasta fosas comunes.
La Fiscalía General ha recopilado una lista de 26,564 asesinatos cometidos entre mediados de la década de 1980 y mediados de esta década, mientras que miembros de grupos armados irregulares han confesado 714 homicidios.
Tal tarea de identificación coloca bajo los reflectores a personas como Mejía y otros funcionarios de menor nivel que se convirtieron en los guardianes de los muertos anónimos.
Los principales ríos de Colombia han sido usados durante décadas para deshacerse de los muertos: el Cauca, el Magdalena, el Atrato y el Sinú...
La mayoría de los cuerpos son víctimas de los paramilitares.
Los investigadores de la Fiscalía han recuperado unos 2,778 cadáveres.
Orillas del río AtratoEn el tramo curvo del río Cauca en Marsella, un remolino empuja los residuos a la orilla.

Sobre la faja de tierra cercana al agua están diseminados palos, juncos y botellas de plástico, y los buitres picotean los brillantes y empapados despojos de un perro pequeño.

Allí también recalan cadáveres humanos.

Aunque difícilmente sea el Cauca el único río de Colombia donde son abandonados restos humanos, bien puede ser el más socorrido. Lleva los cuerpos de matones del narcotráfico, de campesinos desmembrados por escuadrones de la muerte y de inocentes asesinados por ser cercanos al rival de alguien.

Quiénes eran esas víctimas o por qué murieron, nunca le importó mucho a María Inés Mejía. Simplemente sujetaba a los cadáveres --unos cientos-- y los sacaba del agua, tratándolos siempre con respeto. Lo que comenzó como un trabajo que nadie quería, desembocó en una vocación.

``Yo saqué de ahí piernas, brazos, troncos'', dice Mejía, de 50 años. ``O cabezas solas. Uno encuentra allí de todo: (cuerpos) enteros, pedacitos, pedazos. Unos en costales. Otros en canecas (envases). Amarrados, con la cabeza forrada en plástico''.

El relato de Mejía resalta el sobrecogedor reto de Colombia en una histórica coyuntura: localizar e identificar a las víctimas de un largo conflicto interno. Con un profundo descenso en los homicidios y amainado el temor de las venganzas, miles de personas han salido a dar la cara para narrar asesinatos y desapariciones y llevar a las autoridades hasta fosas comunes.

La Fiscalía General ha recopilado una lista de 26,564 asesinatos cometidos entre mediados de la década de 1980 y mediados de esta década, mientras que miembros de grupos armados irregulares han confesado 714 homicidios.

Tal tarea de identificación coloca bajo los reflectores a personas como Mejía y otros funcionarios de menor nivel que se convirtieron en los guardianes de los muertos anónimos.

Los principales ríos de Colombia han sido usados durante décadas para deshacerse de los muertos: el Cauca, el Magdalena, el Atrato y el Sinú...

La mayoría de los cuerpos son víctimas de los paramilitares.

Los investigadores de la Fiscalía han recuperado unos 2,778 cadáveres.

Fuente: El Nuevo Herald